La luz es fundamental para las plantas al ser la fuerza impulsora de la fotosíntesis. Tanto el crecimiento como el desarrollo de las plantas se ven influenciados significativamente tanto por la candidad como por el tipo de radiación. Tradicionalmente, la luz se percibe como una onda electromagnética de alta frecuencia. En física cuántica la luz no se considera una onda clásica, sino un objeto cuántico. En consecuencia, la luz se compone de partículas cuánticas individuales: los fotones. Los fotones se miden en moles (1 mol = 60,2 x 1023 fotones).

En el ámbito agrícola y hortícola, la intensidad de radiación se mide en diferentes rangos de longitud de onda:

La radiación global (rango de longitud de onda entre 300 y 1100 nanómetros) representa toda la radiación solar. La medición de la radiación global servirá para el cálculo de Et y del consumo de energía solar.

La radiación PAR (rango de longitud de onda entre 400 y 700 nanómetros) representa la longitud de onda que será utilizada principalmente por las plantas en la fotosíntesis (PAR = radiación fotosintética activa). Su medición complementa los análisis sobre las condiciones de crecimiento de las plantas.

La radiación UV (rango de longitud de onda entre 250 y 400 nanómetros) provoca reacciones de estrés en las plantas (p.ej. quemaduras) y su medición se empleará para determinar la capacidad de filtro UV de invernaderos y de instalaciones con acristalamiento de aislamiento térmico.